“La música es la gracia que se convierte en carisma.”
EL DON DE LA MÚSICA PARA DIOS
Socorro Susana Ruiz Caicedo, tras toda una vida en la música religiosa comparte su experiencia y el porqué cantar a Dios y no dedicarse a otros géneros musicales. “Una mujer ejemplo de responsabilidad, compromiso y servicio”, afirmó Ricardo Vivas, párroco para quien trabaja.
Doña Socorro es una mujer de 46 años que hace una labor sobresaliente en la comuna cinco de Popayán, ella canta eucaristías. Vive en el barrio la María Oriente y tiene una familia conformada por su esposo, sus cuatro hijos y sus dos nietos, también tiene a su cargo un ministerio musical en la parroquia San Antonio de Padua del barrio los Sauces, el cual se reúne cada domingo a las tres de la tarde para preparar la misa de las siete de la noche. Doña Socorro es la encargada que el ministerio se oiga afinado y que cada canción salga bien, labor que realiza desde hace más de veinte años. Pero, ¿por qué realizar un trabajo tan arduo y sin ninguna retribución económica alguna?
– Doña Socorro, cuénteme ¿Dónde nace la idea de cantar a Dios?
– Me acuerdo que la primera vez que recibí una invitación para cantar a Dios fue cuando tenía 14 años, cuando estaba con las hermanas del Rosario Perpetuo ayudándoles con una fundación. En ese momento y siendo alumna de ellas, era una cooperadora y orientadora de los niños más pequeños. De ahí que mi sexto sentido siempre ha sido musical, pues cantaba y las hermanas me decían que les ayudara a dar clases de canto para los niños del orfanato, y simplemente acepte. Esos fueron mis primeros pinitos en el canto religioso.
– ¿A qué edad aprendió y quién tuvo la tarea de enseñarle a tocar guitarra?
– Yo nunca tuve un maestro en específico, fueron mis hermanos quienes me enseñaron a tocar la guitarra y afinar mi voz y fue a los mismos 14 años cuando tuve la oportunidad de cantar con un grupo que se llamó “Viva la gente” de la Universidad del Cauca. Era un grupo pequeño pero cantábamos en diversos lugares. Era un coro muy bonito.
– Tengo entendido que su familia está llena de músicos: hermanos, sobrinos e hijos. ¿Dónde nació ese instinto musical ya que sus padres no eran músicos?
– Simplemente diré que ese instinto musical, como tú lo llamas, es un don que regala Dios.
– Entonces, ¿por qué fundar un ministerio para cantar eucaristías sin pago económico alguno?
– Si yo tengo algo que me dan gratis lo mínimo que debo hacer es darlo a conocer. La música es un don que me regaló Dios y ese don debo expandirlo para dar su mensaje. Él nos da la gracia que se convierte en carisma y ese carisma es el que doy a los demás por medio de la música. Porque la gracia, don o regalo que es propio se convierte en carisma, es para el servicio de los demás.
– Por tanto, ¿se considera usted una mujer o madre ejemplo?
– Si. Así lo afirman mis hijos ya que el ejemplo que les doy ha dado sus frutos.
– ¿Cómo hace para alternar su vida de apostolado con su vida de madre y ama de casa?
– Es muy difícil, no te imaginas lo tenaz que es esa vaina. Me ha tocado muy duro en la vida, madrugo mucho, hago mis quehaceres y trabajos pues también soy trabajadora independiente y repartir el tiempo en todo eso es muy difícil.
– ¿Se acuerda de la primera vez que cantó sola en una eucaristía?
– En Jesús obrero toque mi primera eucaristía totalmente sola, o bueno con mi guitarra.
– ¿Cómo fue el proceso para quitarse el miedo o los nervios?
– Recurrí a mi hermano, que tras su muerte me hizo sentir un repudio a la música mundana, o sea de otro género que no sea religioso. Él ganó varios concursos de piano, fue profesor en el colegio Champagnat y cantó por mucho tiempo con su orquesta. Gracias a su muerte empezó mi odio por la música que no fuera religiosa, y no sé porque, solo no quería escucharla porque me recordaba a mi hermano.
Hasta que un día, hubo una eucaristía con los franciscanos, un sacerdote escuchó que entonaba una canción, me miró y se acercó muy lentamente mientras escuchaba lo que estaba cantando. Entonces se acurrucó y me preguntó – “Socorro, usted con ese talento que tiene ¿Por qué no le canta a Dios?” – Yo le mire con mucha indecisión y le dije: – “Pero siempre le he cantado a Dios”– entonces sonrió y me respondió – “Si. Tienes razón, pero hazlo de una manera más servicial y no tan egoísta” – entonces le conté mi problema y me dijo que ese era un llamado que Dios me estaba haciendo, lo pensé mucho pero tome la decisión y decidí empezar a cantar eucaristías en la parroquia de Jesús Obrero y algunas veredas aledañas.
– ¿Y qué edad tenía en ese entonces?
– En ese tiempo tenía 22 años.
– ¿Qué piensa usted de los nuevos talentos a su cargo que, como usted, le cantan a Dios?
– Los nuevos talentos son una parte muy importante del ministerio, ya que son ellos los que le dan vida y alegría a los cantos y son ellos los que Dios ha escogido para que sigan este caminar que empecé. Son ellos los encargados de seguir con este mensaje de amor que yo intento llevar a los demás. Y es por eso que me gusta darles esa oportunidad, para que ese mensaje llegue a otras personas y así a más y más. Si le canto a Dios es Él mismo quien me hace llegar a las personas que tengo a mi cargo.
– ¿Cuántas parroquias han tenido a Doña Socorro con su guitarra cantando una eucaristía?
– Todas. Yo creo que Popayán no tiene una sola parroquia en la que no haya estado con mi guitarra y haya cantado en una eucaristía. Durante estos últimos 20 años al servicio de Dios son muchos los sacerdotes que me han invitado a cantar a diversos templos y capillas, y con orgullo puedo decir que las he visitado a todas.
– ¿Ha llevado usted su mensaje a otras parroquias fuera de Popayán?
– Si. Una ocasión estuve en Bogotá con las Hermanas del Rosario participando en un congreso en el que representamos a Popayán, no ganamos pero nos quedó una muy hermosa experiencia. Después visitamos Cali y también llegamos a Manizales para participar en diversos concursos y colaborarle a sacerdotes que me pidieron el favor de cantarle las misas mientras nos encontrábamos allá.
– ¿Qué piensa usted de las personas que rechazan ese mensaje que usted les quiere dar?
– Yo doy testimonio con mi música y mando un mensaje muy claro, si algunas personas no la quieren aceptar es cosa de ellos. Pero estoy segura que algún día se acordaran de algún canto mío o que haya interpretado. Algún día Dios les tocará ese corazón, les llegara el mensaje y pronunciaran mi nombre, más que todo los jóvenes.
– ¿Algún cantante en especial a quien sigue o admire mucho?
– Me gusta Marcela Gándara y Anette Moreno, porque se les ve la entrega total a Dios. Además Jesús Adrian Romero, pues él canta con sus hijas y esposa netamente al Padre. Aquí en mi hogar mi esposo no canta, ni es músico y solo dos de mis hijos siguen mi camino musical cristiano, y con eso me siento feliz y satisfecha.
– Según sus 20 años de experiencia en el canto, ¿Qué es una guitarra?
– ¿Una guitarra? Es muy difícil definirla, pero desde mi punto de vista, es un instrumento al servicio. Bien sea para Dios o para ganar plata. En mi caso es una herramienta al servicio de Dios y ahí por los laditos, al servicio de mi comunidad parroquial. La guitarra es ese medio por el cual la música que es la gracia, se convierte en carisma.
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